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¿Cómo se clasifican los residuos en función de su origen y naturaleza? Hoy en Lachatarra.es vamos a compartir con vosotros la Lista Europea de Residuos (LER), un instrumento que facilita la clasificación de los mismos sin la necesidad de realizar ensayos, ya que en el se encuentran cerca de 400 tipos de residuos, en función de la fuente que los ha originado.

La información la hemos extraído desde un documento en PDF que fue publicado en 2010, de la Fundación del Metal para la Formación, la Cualificación y el Empleo, ubicado en la sección “Sector Metal” de la página web del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

A nivel español, la última LER se ha publicado en la Orden MAM/304/2002, de 8 de febrero, que es una transposición prácticamente literal de la Decisión 2000/532/CE, la cual presenta una única lista de residuos que deroga las dos listas anteriores (Decisión de la Comisión 94/3/CE y Decisión del Consejo 94/904/CE).

La LER está dividida en 20 capítulos en función de la fuente que genera los residuos, distinguiéndose además los residuos no peligrosos de los peligrosos. Los residuos metálicos que aparecen en ella son los siguientes:

La clasificación y separación de residuos es una tarea que, salvo la selección de chatarra de hierro (que se hace con electroimanes), depende exclusivamente de la participación de seres humanos. Este trabajo, además de no ser ni grato ni divertido, supone riesgos para los trabajadores, que se ven expuestos a toda clase de sustancias nocivas tales como químicos, agentes patógenos, objetos filosos, etc. Es por eso que la gente de Zen Robotics ha desarrollado este robot con inteligencia artificial capaz de identificar, clasificar y separar todo tipo de materiales reciclables de un flujo heterogéneo de basura.

El brazo robótico cuenta con una serie de sensores que le permiten monitorear una cinta transportadora de residuos. Las señales de entrada son procesadas por un sofisticado sistema de inteligencia artificial que emula el funcionamiento del cerebelo humano. Esto posibilita que el robot aprenda de manera continua y se adapte a las diferentes condiciones de trabajo, ya que es imposible programar de forma predeterminada de qué manera llegan los residuos hasta el puesto de control.

Los posibles sensores incluyen cámaras de espectro visible, NIR (infrarrojo cercano), escáneres láser 3D, sensores hápticos, transiluminación, rayos X, detectores de metales, balanzas, lectores de código de barras y más. Esta batería de “ojos” electrónicos permite que el robot pueda identificar todo tipo de materiales tales como cables, baterías, lamparitas, diferentes tipos de metales tanto férricos como no férricos, rocas, cemento, madera, etc. Además de encargarse de la separación y clasificación de los materiales que pueden ser reciclables, puede utilizarse para eliminar elementos contaminantes como los detectores de humo (son radioactivos), desperdicios electrónicos peligrosos o cualquier otro tipo de material no deseado.

Sin duda parece un importante avance hacia un mejor aprovechamiento de los recursos naturales y también en la prevención de riesgos para la salud de los trabajadores del sector del reciclado. ¿Qué opináis vosotros? Os invitamos a dejar vuestros comentarios

Fuente: Webayunate.com

La actual situación no está siendo nada fácil para las chatarrerías puesto que la crisis ha afectado de forma importante el sector en el que se desenvuelven. Pese a ello, intentan mantener su actividad en niveles aceptables que permitan seguir desarrollando el negocio. Las empresas que han podido sobrevivir se resienten debido a  la situación económica que se ha agravado por la “crisis del ladrillo” dónde un gran número de obras se han visto paralizadas, haciendo desaparecer la chatarra que provenía de los restos del sector de la construcción.

La principal función de las chatarrerías es realizar el clasificado del material recogido o que se recibe directamente en sus instalaciones, siendo una función necesaria para determinar el tipo de metal y la aleación del mismo. Una vez se ha clasificado se elabora en función de las necesidades del cliente (principalmente siderúrgicas) y de las propias características del material. Posteriormente, la chatarra puede ser prensada o cortada, según la preferencia de cada cliente y en función del tamaño de sus hornos o del tipo de aleación que desean obtener.

Además otra de las funciones que se pueden realizar en los centros de recepción y recogida de chatarras, es facilitar la entrega o retirada de los materiales a cualquier empresa que lo solicite. De esta manera se crea un compromiso con el medio ambiente y con los propios clientes, dónde se hace del reciclaje una labor imprescindible y de vital importancia.

Los principales objetivos de esta actividad son favorecer la prevención en la contaminación de nuestro planeta y ofrecer la máxima calidad en la producción, el transporte, almacenaje y reciclado de la chatarra procedente de metales tanto férricos, como no férricos. De esta forma, se pueden establecer las iniciativas que asegurarán el cumplimiento de las leyes, así como la mejora del proceso que se realizará según las exigencias de cada cliente, evaluando así las repercusiones medioambientales.

Desde el año 2001 se está investigando la cantidad real de chatarra de aluminio (generalmente aquella que proviene de los envases) que se llega a recuperar al año y a través de que vías se hace, ya que el proceso de reciclaje final puede realizarse a través de las recuperadoras tradicionales, las escorias de incineración, plantas de selección, plantas de R.S.U. (residuos sólidos urbanos) o plantas de recogida complementaria.

Pero también es muy importante tener en cuenta la labor que se realiza en las chatarrerías tradicionales y Centros Autorizados de Tratamiento, ya muchas veces el proceso de reciclaje del aluminio comienza allí, tras la recepción, el almacenaje y las acciones de logística que determinarán a qué tipo de gestor de residuos se enviará el producto final para su reciclado.

Reciclar aluminio es algo importante, tanto para la economía como para el medioambiente. Toda la chatarra de aluminio es recuperada y reciclada, pues es un material bastante valioso en el mercado y sirve como materia prima para la fabricación de nuevos envases y productos por su excelente composición, que permite que no se pierdan las propiedades del metal tras su reciclado y que éste pueda ser recuperado una y otra vez.

Un dato importante a tener en cuenta, según el número 138 de la revisa de la FER (Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje), es que aproximadamente el 75% del aluminio fabricado desde hace 100 años hasta la fecha, se encuentra todavía en uso, en forma de diversos productos y gracias al reciclado.

Además la fabricación de nuevos productos utilizando aluminio reciclado, permite un ahorro energético del 95%, en comparación con la energía que sería necesaria para fabricar el mismo material pero a partir del mineral. ¿Cómo particular qué formas habituales conoces para la gestión de los residuos de chatarra de aluminio? Déjanos tus comentarios.

Hace más de 20 años que se ha empezado a responsabilizar a las empresas de forma legal, para que gestionaran adecuadamente sus productos una vez terminada su vida útil. José Jareño S.A. ha sido una de las empresas pioneras en el sector de la recuperación de materiales, tanto férricos como no férricos, en la Comunidad Valenciana, realizando desde hace casi 50 años labores de reciclado sobre productos metálicos y chatarras.

reciclaje de chatarraEl reciclaje de la chatarra permite reducir la contaminación del aire, del agua y los desechos de minería en un 70%. Obteniendo aluminio reciclado se reduce la contaminación en un 95%, lo que contribuye a una menor utilización de energía eléctrica, comparándolo con el procesado de materiales de primera. Un ejemplo de este ahorro sería que, reciclando una lata de refresco podemos ahorrar la energía necesaria para mantener encendido un televisor durante 3 horas.

El encarecimiento de las materias primas y de la energía, junto con la campaña mundial creada para una mejora del medio ambiente, han hecho que el reciclaje de chatarra y de otros materiales, sean actividades cada vez más rentables.

Por ejemplo el cobre, es uno de los materiales más demandados, pero también uno de los que más se reciclan. Esto se debe a su alto grado de recuperación, ya que al contrario que otros metales, el reciclaje de cobre puede realizarse varias veces sin que el material pierda ninguna de sus propiedades ni rendimiento, y sin importar el número de veces que haya sido reutilizado.

El reciclaje de acero es la práctica más común a nivel mundial. Este material ya se reciclaba mucho antes de tomar conciencia en la importancia de la recuperación de los materiales tanto férricos como los no férricos. En la fabricación de acero como materia prima, se suelen emplear grandes cantidades de chatarra recuperada.