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Hace casi un año os hablábamos sobre el reciclaje de las baterías de plomo, elemento lleva instalado cualquier vehículo que funcione mediante combustión interna. Pues bien, hoy le ha tocado el turno a las baterías instaladas en los coches eléctricos, en las cuales su principal material es el ión-litio. Desde ECOticias.com nos explican lo siguiente:

Las baterías que se instalan en los coches eléctricos tienen una vida útil de aproximadamente 10 años, cifra muy similar a la establecida por la duración de una batería de plomo, o batería convencional. Tras superar la estimación de vida útil comienzan a deteriorarse reduciendo su capacidad de carga real y su autonomía.

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Sin embargo, surge nuevamente la problemática referente al reciclaje y recuperación de estas baterías ya que es necesario conocer la vía de tratamiento que recibirán las baterías de ión-litio, las cuales también son portadoras de componentes altamente contaminantes.

Además, se debe tener en cuenta a la hora de recuperar las baterías instaladas en los coches eléctricos, que pasados 10 años y a pesar de habe superado su vida útil siguen manteniendo hasta un 70% de su capacidad de carga inicial, por lo que podrían seguir siendo válidas para otro tipo de actividades.

Actualmente las marcas que ofertan modelos de vehículos eléctricos ya están poniendo en marcha la opción del alquiler de las baterías, consiguiendo reducir así el impacto económico que tienen sobre los costes de producción de cada unidad.

De esta forma el usuario dispondría siempre de una batería en óptimas condiciones para el funcionamiento de su coche eléctrico, mientras que las baterías usadas se destinarían como baterías de emergencia en hospitales, como almacén temporal en instalaciones de placas solares y parques eólicos, así como para asistir a redes eléctricas domésticas.

Según parece, las baterías de ión-litio también tienen diversas opciones de recuperación y reciclaje. Pronto volveremos para explicaros el procedimiento que deben seguir los gestores de residuos para reciclar los materiales que integran este tipo de baterías.

Al final de su larga vida, Tesla realizará el reciclaje de baterías, en la planta UHT de Umicore en Bélgica. La compañía de tecnología de materiales con sede en Bruselas utilizará el material usado para producir una aleación que se refinará en cobalto, níquel y otros metales. 

A continuación, Umicore transformará el cobalto en óxido de cobalto de litio de alto grado, que puede revenderse a fabricantes de baterías. Uno de los pocos derivados de su enfoque ecológico es una escoria inerte limpia que contiene óxidos de calcio y litio. La escoria se utiliza la producción de hormigones de grado especial.  

La tecnología de reciclaje de baterías de Umicore permite ahorrar un mínimo del 70% en emisiones de CO2 en la recuperación y refinamiento de estos metales valiosos. Así, consigue reducir de forma sustancial la huella de carbono para la fabricación de baterías de ión-litio.  

Tesla lleva construyendo y vendiendo automóviles eléctricos con certificación complete y para su uso en carretera desde hace tres años, tiempo durante el cual la compañía con sede en Silicon Valley se ha situado en cabeza en el reciclado y uso de materiales no tóxicos. Los clientes de Tesla no pagan ningún extra por el reciclaje del paquete de baterías, que se espera dure entre 7 y 10 años o unos 160.000 kilómetros bajo un uso normal. 

Fuente: Europapress.es

bateria coche electrico¿Qué tienen en común algunas baterías de coche eléctrico y botellas de color azul? La respuesta es que los dos utilizan cobalto, un metal raro del que se producen en el mundo unas 71.800 toneladas al año.

Según un informe presentado el verano pasado por la Comisión Europea, los materiales usados en tecnologías emergentes tienen una gran importancia para la economía y a la vez que un alto riesgo de escasez para el continente. Y esto ocurre, sobre todo, porque la mayor parte de su producción mundial proviene de unos pocos países: China, Rusia, República Democrática del Congo o Brasil.

Esto que afectaría a muchos sectores, plantea una difícil cuestión para las llamadas tecnologías ‘verdes’: se supone que los problemas ambientales y energéticos obligan a desarrollar nuevas tecnologías, como las energías renovables o el coche eléctrico, pero estas innovaciones ‘verdes’ pueden chocar ahora con el problema de los metales. ¿Se reproducirán las tensiones del petróleo con los metales?

¿Hasta qué punto la escasez de estos metales puede solucionarse mediante el reciclaje? A diferencia de otros materiales, los metales pueden reciclarse una y otra vez de forma indefinida. Así pues, en teoría se podría utilizar los metales de productos en desuso para fabricar otros nuevos.

El reciclaje puede ser una pista, pero también hay que parar de aumentar nuestro consumo. Se está llegando al límite con los metales y es necesario tener en cuenta la escasez y los aspectos geopolíticos.

Fuente: Blog Elpaís.com

Las baterías de plomo, que encontramos debajo del capó del coche y que se utilizan generalmente para el arranque de los mismos, destacan por contener elementos que son altamente contaminantes, como son el plomo y el ácido sulfúrico. Curiosamente a pesar de ello,  estos acumuladores de energía resultan ser uno de los casos más curiosos en cuanto al reciclaje de chatarra y metales se refiere, ya que es uno de los productos que más se recicla en España, llegando a una tasa de recuperación que alcanza el 95%.

Hoy en día, la utilización del plomo se ha reducido mucho y se concentra básicamente en la producción de baterías para el sector del automóvil. Esta limitación se debe principalmente a los múltiples episodios de envenenamiento y contaminación que han tenido lugar a lo largo de la historia, debido a su ya prohibida incorporación al carburante de los coches.

Las baterías de plomo se componen de: plástico polipropileno (7%), de agua y ácido sulfúrico del electrolito (23%), y de plomo en sus diferentes formas (63%). Normalmente estos componentes no son peligrosos durante la vida útil del automóvil, pero una vez el coche se retira de la circulación, sus baterías deben ser gestionadas adecuadamente, evitando que queden abandonadas a su suerte, y que tanto el plomo, como el ácido sulfúrico, comiencen a ser corrosivos y perjudiciales para el Medio Ambiente.

En España se dejó hace dos décadas de extraer el plomo de las minas, poniendo fin a la explotación de este metal en nuestro país. Por ello la principal fuente de plomo para los productores españoles, se encuentra en las propias baterías de los coches. También es posible recuperar este metal de la chatarra (tuberías, planchas de tejado, soldaduras, maquinaria antigua de impresión) pero reciclando los acumuladores (baterías) es la forma en la que se puede obtener una mayor cantidad de lingotes de plomo, que serán reutilizados en la producción de nuevas baterías u otros materiales.